Si te estás preguntando por qué venís postergando el viaje de tu vida y la única respuesta que encontrás es miedo, seguí leyendo que seguro te identificás con alguna de estas situaciones.
Antes de irme de viaje sola por primera vez estaba llena de miedos: miedo de aburrirme (no sé por qué, pero este picaba en punta), de perderme, de no conectar con el lugar, de enfermarme, de que me roben y quedarme sin plata, etc etc etc.
Pero así, con miedo y todo, compré el pasaje y empecé a examinar cada uno de mis temores y a tratar de desarticularlos con soluciones concretas.

Qué es el miedo?
En psicología el miedo es una emoción primaria fundamental para la supervivencia. Si viviéramos sin miedo pondríamos en peligro nuestra vida una y otra vez.
El miedo sirve para reaccionar ante situaciones peligrosas, nos mantiene en alerta. Es nuestra protección frente al peligro. Sin el miedo no hubiéramos sobrevivido.
El miedo es tu mejor herramienta.
Después de un primer viaje sola ya vas a haber comprobado que tu miedo a aburrirte era infundado, que nadie te va a mirar raro si en un restaurante pedís mesa para una persona o que vas a estar completamente sola viajando.
Antes de tomar mi vuelo a Londres, donde comenzaría un viaje de 3 meses por Europa, sentí un poco de miedo. No sé a qué, pero iba conmigo. No me paraliza, pero me sirve para cuidarme más y ser más consciente de mis decisiones.

El miedo a lo desconocido
Si nunca hiciste un viaje sola es lógico que tengas miedo a lo que va a venir porque nunca lo experimentaste. El no saber qué puede pasar nos puede atemorizar, pero no dejemos que nos haga desistir de hacer lo que soñamos.
Lo desconocido no tiene por qué ser algo malo.
Nunca lo es.
Nos enseñan a huir de lo que no nos es familiar y a temerle dejando escapar miles de nuevas experiencias solo por miedo.
Antes de viajar sola por primera vez tenía miedo de aburrirme. Ni siquiera era algo lógico, ya que vivo sola y nunca me aburro, siempre tengo algo para hacer. Pero era un temor crucial.
También me inquietaba andar sola por la calle de noche, tomarme el transporte público muy tarde, meterme en zonas poco seguras. Lo resolví no quedándome tan tarde si estoy lejos de mi alojamiento, chequeando el horario en que funcionan trenes y subtes e investigando qué zonas evitar en las ciudades a las que viajo.
Fui aprendiendo a interpretar los mapas de los subtes, que en ciudades como Tokyo parecen imposibles de entender. Así cuando una conexión falla podés armar un plan B.

Los miedos imaginarios
Ante lo desconocido, temor.
Parece ser una reacción de lo más lógica.
Hacernos una película en nuestra mente con situaciones casi ficticias cuando pensamos que tal o cual cosa puede pasar. Malinterpretar situaciones, flashear peligro donde no lo hay, desconfiar porque sí.
Todo lo anterior convive en mi mente cuando estoy de viaje sola.
Me considero una persona intuitiva que no duda en decir que no si alguna situación me da mal rollo.
Aunque al estar de viaje una se deja llevar, siempre nuestro costado más racional nos va sacudir si estamos a punto de cometer una locura.
Como persona con niveles de ansiedad altos, el miedo opera en mí generando una necesidad de anticiparme a lo que va a pasar. Por lo que ante situaciones no esperadas mi mente imagina 100 millones de posibles situaciones en una fracción de segundo. Esto me ayuda a estar preparada a lo que puede llegar a pasar.
Lo bueno es encontrar una solución para salir del paso.

Los miedos ajenos
Cuántos de nuestros miedos son propios y cuántos son sembrados por otros?
Si hablamos de medios de comunicación, nos infunden miedo sobre países que etiquetan como terroristas.
Solo basta con abrir Instagram y ver a tantas viajeras compartiendo sus experiencias de viaje en Irán, Afganistán, Iraq, Pakistán y la lista continúa.
No es ninguna novedad decir que las malas noticias venden más que las buenas.
Un titular en rojo sobre algún país de Medio Oriente llamará más la atención que un buen comentario de algún viajero o viajera relatando lo bien que fue recibidx en algún país de esa zona.
No hay nada como estar informadas para derribar mentiras ajenas y miradas prejuiciosas de la realidad.
Para seguir en la línea de los miedos ajenos hay un largo decálogo sobre el ser mujer y lo que los demás esperan que nosotras le temamos.
En este mini e-book te cuento algunos de los miedos más comunes que pesan sobre nuestras cabezas. Descargalo desde acá.

Los miedos viajeros
En un viaje experimentamos situaciones por primera vez y estaremos lejos de lo que nos resulta familiar por lo que es de lo más entendible que eso nos genere miedo o ansiedad.
Creo que sacando lo relacionado a ser agredida físicamente o sufrir un robo mi gran temor siempre es perder un vuelo o que éste se demore y tener que llegar a una ciudad desconocida siendo de noche.
El perfeccionismo me lleva a planificar en detalle como moverme desde un aeropuerto hasta mi alojamiento.
Pero qué pasa cuando algo sale mal y tengo que decidir qué hacer.
Hay que ser consciente de que en un viaje no todo va a salir según lo planeado. Hay tanto que escapa a nosotras. No podemos manejar la meteorología que cancela y retrasa vuelos, las huelgas de transportes, rutas o caminos bloqueados por mal clima y un largo etcétera.
Por supuesto que todo esto tiene solución y por eso siempre recomiendo estar informadas sobre el destino al que se viaja.
Por suerte la tecnología nos da una mano enorme y casi siempre tenemos la solución a nuestro alcance.
Lo mejor es siempre viajar con herramientas como internet en tu teléfono, ya sea una sim card o el roaming funcionando. Bajar las apps de mapas es crucial para recalcular un itinerario, traductores para poder comunicarte y pedir ayuda cuando no hablás el idioma,.
Nuestros miedos siendo mujeres
No hace falta aclarar que nuestros miedos siendo mujer difieren bastante de los de un hombre que viaja solo.
Hay una carga mental extra que supone estar alertas y muchas veces a la defensiva ante situaciones de acoso o abuso.
Claro que el solo hecho de estar de viaje no significa que aumenten las probabilidades de que esto ocurra. Lamentablemente las mujeres sabemos que son peligros que podemos encontrar en nuestra propia ciudad o en cualquier circunstancia.
Una vez más estas experiencias previas nos dan herramientas de cuidado, de auto preservación, de alarma y de atención.
El mejor consejo siempre es salir de situaciones o escenarios que nos generan desconfianza, alejarnos de personas que no nos hacen sentir cómodas o seguras. Y sin sentirte en la obligación de tener que dar una explicación por ello.
En situaciones incómodas no dudes en salir de ahí. Si algo te hace ruido o sentís que no va con vos lo mejor es alejarte.
Nuestra integridad física está por encima de todo.

Usar el miedo como ventaja
Tener miedo te saca de situaciones percibidas como peligrosas, y está bien que así suceda.
Funciona como una alarma cuando percibís que algo no está bien, ya sea porque te metiste en una zona que te da desconfianza o estás en medio de una situación que no te cierra demasiado.
El miedo como anticipación a situaciones desconocidas y con las que no estamos familiarizadas funciona como un detector de peligros.
Te da la ventaja de pensar dos veces lo que estás a punto de hacer, de no lanzarte sin red sino pensar alternativas.
Estar informadas sobre los lugares que visitamos conlleva cambios en nuestro comportamiento y pensamiento.
Con miedo y todo, hacelo
Porque si te quedás sentada esperando que los miedos desaparezcan, no va a suceder.
Pensar que para viajar sola hace falta no temerle a nada es irreal. Vas a sentir temor, pero hacé que jueguen para vos y sacales ventaja.
Dejá que tus miedos te acompañen siempre.
Contame en los comentarios cuáles son tus miedos.
Error: Formulario de contacto no encontrado.






